¿Cómo las empresas de una región se conectan para convertir los residuos en beneficios? 

Ciudad del Cabo reportó en 2020 la creación de 218 puestos de trabajo adicionales en toda la economía y USD$8,5 millones en ingresos adicionales, dándole importancia a una de las estrategias centrales de la transformación hacia una economía circular. 

La economía circular 

Supone un modelo de producción y consumo, que implica compartir, reutilizar, reparar, renovar y reciclar los materiales y productos existentes durante el mayor tiempo posible. Como resulta evidente, una parte de la materialización de este sistema recae sobre el sector productivo, que tiene en la simbiosis industrial a uno de los pilares de actuación desde el cual puede no solo contribuir a un desarrollo sostenible, sino a un aumento de sus beneficios monetarios. 

Esto es precisamente lo que ha experimentado Ciudad del Cabo con la puesta en marcha del primer programa de simbiosis industrial del continente africano. En este contexto, la simbiosis se entiende como una estrategia colaborativa para el intercambio de flujos físicos de materiales, energía o agua y el compartir de servicios entre actores industriales. 

Los inicios

De acuerdo con la Fundación Ellen Macarthur, en 2013 el gobierno de Ciudad del Cabo vio en la promoción de una economía verde el impulso para estimular el crecimiento económico y reducir la degradación ambiental. Por eso, lanzó el Marco Estratégico de Economía Verde, un documento donde se plasmaban las necesidades y acciones necesarias para iniciar una estrategia de economía circular en el territorio, teniendo como eje principal un programa de simbiosis industrial. 

En la actualidad el programa está financiado por departamentos gubernamentales y lo opera GreenCape, una organización sin fines de lucro. En esencia, consiste en un servicio de facilitación gratuito que busca crear vínculos mutuamente beneficiosos o sinergias entre las empresas miembro. 

Programa

El programa intenta conectar a las empresas para que puedan identificar y materializar las oportunidades de negocio utilizando recursos no utilizados o residuales (materiales, energía, agua, activos, logística y experiencia). A esto, se suma la posibilidad de agregar valor a los materiales, prolongando su uso a través de múltiples aplicaciones y la creación de nuevas oportunidades de negocios.

El proceso

Para llegar a la implementación del programa, se surtieron varios pasos: 

  1. El primero fue el aprender de otros 
  2. El segundo fue la búsqueda de una solución novedosa
  3. El tercero fue que el gobierno local apostó por una gira internacional donde los funcionarios conocieron el Programa Nacional de Simbiosis Industrial del Reino Unido, que ha estado operando desde 2005 con sonoro éxito en la reducción de desechos industriales y comerciales, al tiempo que ofrece varios beneficios económicos y ambientales.

Este referente sirvió de inspiración para el nacimiento del Western Cape Industrial Symbiosis Programme (WISP).

Luego del diseño del programa, se pasó a un piloto en el que se agregaron 26 empresas a la red de GreenCape a través de compromisos uno a uno. Tras un año, se dieron nueve sinergias que ayudaron a desviar unas 23,3 toneladas de residuos de vertederos, se generaron ZAR USD$190.000 en ingresos adicionales, USD$ 131.000) en ahorros de costos y ahorros de 1820 MWh de energía. 

Estos buenos resultados dieron pie a que el programa se implementara de forma permanente desde 2016, recibiendo financiación por parte de la ciudad a través del Programa Economía Verde de su departamento de empresas e inversiones.

Resultados

Desde 2017 el programa ha registrado grandes resultados para la economía de la ciudad sudafricana. En primera medida, el impacto es realmente significativo, con un retorno económico siete veces mayor por cada dólar invertido por la ciudad. 

Adicionalmente, más de 104.900 toneladas de residuos se han desviado del vertedero; 147.700 toneladas de emisiones de dióxido de carbono equivalente se han ahorrado y se generaron USD$8,5 millones en ingresos adicionales, ahorro de costos e inversiones privadas.

Reflexiones para el Magdalena

Al igual que ha sucedido con Ghana y Mauricio, la experiencia de Ciudad del Cabo sirve como inspiración para otras ciudades y regiones en el mundo que perfilan su desarrollo productivo futuro alrededor de la sostenibilidad. Al tiempo que deja importantes reflexiones para la apuesta que desde Visionarios Magdalena se quiere impulsar para la promoción de una ruta competitiva sostenible en el departamento. 

Queda claro que es necesario aprovechar las oportunidades que da el manejo de los residuos y desperdicios desde la mirada de la simbiosis industrial. Las empresas que implementan sinergias pueden ahorrar costos (por ejemplo, evitando los costos de transporte y vertido, así como el acceso a materias primas alternativas más baratas) y generar ingresos adicionales. 

Compartir servicios o infraestructura, como por ejemplo plantas de tratamiento de aguas; desarrollar simbiosis a través del uso de material derivado de proyectos de energía y un mayor aprovechamiento de la biomasa agrícola, son alternativas que se pueden consolidar en nuevos modelos de negocio en el departamento.De igual manera, es clave resaltar que este tipo de estrategias se soportan en una clara conexión entre sector público y privado.

Si bien los resultados directos derivan del enfoque colaborativo entre empresas, es necesario que el sector público se comprometa en la transformación del sector industrial, contribuyendo con financiación, espacios de networking que faciliten la comprensión de las problemáticas sectoriales y la promoción de una agenda de economía circular que suministre los elementos para su posterior gestión. 

Aquiles Arrieta B.

Magister en Economía – Universidad del Norte

Consultor en políticas públicas de competitividad